La IA está cambiando el mercado laboral
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SPOTIFY acaba de anunciar que sus ingenieros de programación no han escrito ni una línea de código desde diciembre del año pasado. Ahora lo hace la IA generativa por ellos.
No es una noticia positiva pero tampoco es negativa; es la adaptación a la realidad de la tecnología que permite liberar a ingenieros de tareas con menos valor añadido a otras con mayor valor añadido. En esto consiste mejorar la productividad, hacer más con menos recursos.
Porque el mundo laboral está cambiando, aunque en realidad, siempre ha cambiado desde que el mundo es mundo. Hay profesiones que nacen y otras que mueren. Siempre ha sido así.
Hace unos días cayó en mis manos el libro de Eugenio Monesma titulado “100 oficios para el recuerdo” donde se listan una serie de trabajos que antes eran comunes y necesarios, pero que hoy ya no lo son.


Libro de Eugenio Monesma
Entre los trabajos listados aparecen, por ejemplo, el del “sillero” que se encargaba de arreglar tapas de sillas, banquetas, taburetes y mecedoras. Ahora a nadie se le ocurría arreglar una silla, es más cómodo ir a IKEA y probablemente más barato.
Se citan más y todos igual de ajenos para un millenial como el de los navateros, los boteros, los cereros, los escoberos y otras tantas profesiones que la tecnología se ha llevado puesta.
Lo dicho, no es ni bueno ni malo. Es la realidad. Esa realidad a la que nos hemos ido adaptando desde el principio de los tiempos. Igual que ocurre con las empresas, quién no recuerda cómo KODAK monopolizaba el mercado del revelado de fotografías, mercado que hoy ya no existe.
O el caso de los videoclubs, o el caso de Netflix que está cambiando la forma en la que vemos películas y está hundiendo la taquilla de los cines, o Cabify con el sector del taxi.
El ingenio surge para cubrir necesidades no satisfechas de los ciudadanos. Porque los avances producen cambios y lo importante es cómo nos enfrentamos a ellos.
Durante la Revolución Industrial en Inglaterra se produjeron una serie de revueltas lideradas por Ned Ludd centradas en la destrucción en la maquinaria textil por la pérdida de mano de obra en labores manuales como se habían hecho hasta ese momento.
Las revueltas luditas, que así se llamaron, atacaban los avances tecnológicos de su época porque las máquinas eran menos intensivas en mano de obra, pero no tenían en cuenta que reducir el precio de la ropa favorecía a los ciudadanos que podían acceder de una forma más económica a lo que antes no podían.
La Revolución Industrial cambió el mundo tal y como lo conocían en ese momento, la Globalización lo volvió a cambiar y los avances de la IA amenazan con volverlo a cambiarlo. Queramos o no.
Y con tantos cambios el mercado laboral se tiene que adaptar a las nuevas realidades.
Lo que nos tenemos que preguntar es qué queremos ser de mayores. ¿Queremos ser como los luditas o queremos usar la tecnología a nuestro favor?
Decidamos lo que decidamos, el mundo seguirá girando, mañana seguirá siendo domingo y anclarnos al recuerdo solo nos llevará a una peor posición frente a los que adopten la tecnología para ganar en productividad. La decisión está en nuestras manos, pero el mundo se construyó a través de las revoluciones industriales y no a través de las revoluciones luditas.
