Hacienda hace caja con la subida del precio de la gasolina
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El 1 de enero el litro de gasolina en España, según Geoportal Gasolineras, estaba en 1,433 euros; tres meses después su precio ha subido hasta 1,66 euros el litro. Las razones de la subida tienen que ver con la guerra de Irán, el cierre del estrecho de Ormuz y el consiguiente incremento del precio del petróleo que llegó a marcar los 117 euros en la madrugada del pasado domingo.
Si llenar un depósito de 50 litros en enero costaba 71,65 euros, la realidad es que ahora cuesta 83 euros, lo que significa un incremento del 15,85%.
Es un buen momento para explicar la estructura de costes de la gasolina y por qué el gran beneficiado del mismo ha sido el estado.
El precio tiene dos componentes fundamentales; por un lado tenemos el coste de la propia gasolina, incluyendo su distribución a las estaciones de servicio, y por otro, los impuestos que lo gravan.
Con respecto al primer componente, el coste de producción está claro que la subida del petróleo lo encarece, pero también impacta la subida del precio de la luz en el refinado, el aumento del precio del combustible en la distribución. Aun manteniendo los márgenes de las petroleras y las estaciones de servicio estables, la producción se encarece y el precio sube.
El segundo componente, el de los impuestos, es más controversial. Los impuestos que pagamos en la gasolina son dos:
Impuesto especial sobre hidrocarburos (IEH), que supone una cuantía fija equivalente a unos 47 céntimos por litro para la gasolina 95.
Impuesto al valor añadido (IVA) que es porcentual equivalente al 21% del coste base y que incrementa la recaudación si el precio sube.
Dicho esto, según la estructura de costes, en España el 49% de lo que pagas por litro de gasolina son impuestos, lo que significa que por depósito de 50 litros se distribuye hoy de la siguiente manera:
41,81 euros para pagar la gasolina y su distribución.
41,19 euros para pagar impuestos
Si bien es verdad que no son todos los impuestos, porque las petroleras y distribuidoras, de los 41,81 euros que ganan, tienen que pagar el impuesto de sociedades, impuesto sobre bienes inmuebles, sobre actividades económicas, cotizaciones sociales, impuestos medioambientales… La lista de impuestos es más larga que este artículo así que lo dejaré ahí porque el concepto se entiende.
El 1 de enero los impuestos que recibía el estado por llenar tu depósito eran 36,09 euros, ahora 41,19. 5,1 euros más por depósito. Esto es dato, no es opinión.
Un incremento de coste que no encuentra justificación en el servicio que recibes, porque es el mismo y no lo hace el estado. Un incremento de coste que afecta sobremanera a todos los trabajadores que necesitan el coche para ir a trabajar, a los autónomos, a las empresas que viven de prestar servicios de transporte, en definitiva a todos los ciudadanos, en mayor o menor medida. En definitiva, un incremento que lo único que hace es llenar las arcas del estado a costa del bolsillo del ciudadano, una vez más.
El coste de los carburantes es transversal a todos los sectores productivos del país por lo que más pronto que tarde, veremos un incremento generalizado de precios en todos los productos, desde la alimentación hasta productos de higiene y consumo. Productos que a su vez también están gravados por el IVA, que incrementará su recaudación al ser un impuesto proporcional.
En resumen, perdemos todos pero gana el Gobierno, por eso no pido pagar menos impuestos, pido pagar los mismos impuestos y que no se use a los ciudadanos para enjuagar el galopante déficit de un gobierno sin presupuestos desde hace más de 3 años que gasta por encima de sus posibilidades.
