Europa frente al estancamiento del comercio internacional.
SECCIÓN INTERNACIONAL
2025 no está siendo un año fácil para el comercio internacional de mercancías ya que, según el último informe publicado por la Organización Mundial del Comercio (OMC), las medidas restrictivas se han multiplicado por cuatro a lo largo de los últimos 12 meses. Todos conocemos el paquete de tarifas arancelarias implementadas por Trump, pero pocos parecen tener certezas de las implicaciones a largo plazo de estas políticas que distorsionan sobremanera las cadenas de suministro globales.
Aun así, y debido a un fuerte primer semestre previo a la implantación de los aranceles, el comercio internacional se incrementará en 2025 el 2,4% frente a un panorama más átono en 2026 con un incremento únicamente del 0,5%. Estancamiento que no afecta a todos los países por igual generándose una suerte de ganadores y perdedores, modificando de forma sustancial las relaciones con EEUU y entre terceros países.
Que el comercio mundial se está enfriando es algo que se puede apreciar también con una serie de indicadores adelantados, como por ejemplo el World Container Index publicado por Drewry que de manera semanal avanza la evolución futura del comercio. Este indicador muestra el coste de mover de un puerto a otro, en las principales rutas comerciales del mundo, un contenedor lleno de mercancías. Y la realidad es que hacerlo hoy es un 45% más barato que hace un año. Sin cambios sustanciales en las rutas comerciales, la razón más plausible es la bajada de la demanda de contenedores, situación que apuntala las previsiones hechas por la OMC para 2026.


Evolución comercio últimos meses 2025
Índices de volumen de exportación e importación de mercancías por región, 2019Q1-2025Q2
Analizando la evolución del comercio internacional de mercancías en los últimos 5 años por regiones, el incremento de las exportaciones ha sido todo menos homogéneo, con un fuerte crecimiento de Asia y América del Sur frente a un retroceso de las exportaciones europeas y crecimientos más modestos de Norte América, África o Medio Oriente.


Y es que la pelea por las exportaciones no empezó con Trump, aunque Trump consiguió situarlo en los titulares con sus erráticas políticas y provocó que nos hiciéramos más conscientes de lo que supone quedarse fuera de juego. Otro golpe de realidad para Europa ha sido la facilidad con la que las marcas chinas están ganando cuota de mercado en el sector de la automoción, lo que debería hacernos reflexionar sobre si nuestras políticas de emisiones están ahogando a nuestras empresas, favoreciendo el desembarco de vehículos de importación.
Todo esto no hace más que certificar que los europeos ya nos estábamos quedando fuera del mercado antes del comienzo del segundo mandato del presidente de los EEUU, fuéramos conscientes o no.
Y si queremos ganar cuota de mercado internacional no tenemos más que dos opciones: fabricar productos diferenciales que nadie más pueda hacer o hacer los mismos productos que los demás pero más baratos. La primera opción es la deseada, la segunda suele ser la consecuencia de no hacer la primera. Desde luego lo que no podemos hacer es esperar de brazos cruzados viendo como nuestras empresas naufragan.
Porque en las guerras comerciales, como en todas las guerras, siempre hay ganadores y perdedores. Y si no sabes bien si has ganado es porque seguramente hayas perdido. Pero esto no es más que una batalla, todavía queda tiempo si damos los pasos correctos, pero la pregunta es ¿sabemos a dónde queremos ir?
